Una cerveza fría (o varias) es la opción preferida de muchos consumidores para mitigar los efectos del calor, pero, ¿es verdad que esta bebida hidrata?



El calor de estos días invita a una cerveza bien fría no tiene discusión. Pero la excusa de que es buena para hidratarte no vale, porque resulta que el efecto de la bebida es justamente el contrario.Con la llegada del verano y las vacaciones relajamos nuestros hábitos diarios. Esto conduce a un consumo excesivo de algunos alimentos y bebidas de los que no abusamos tanto el resto del año. Uno de ellos, con el calor que nos rodea estos días, es la cerveza.


Una cerveza fría (o varias) es la opción preferida de muchos consumidores para mitigar los efectos del calor y disfrutar de un rato agradable en compañía. Es común que este consumo más frecuente de lo habitual se intente justificar. Por ejemplo, diciendo que la cerveza ayuda a la hidratación.

Esta idea está muy arraigada en los consumidores como un hecho contrastado, pero es una percepción del todo errónea. En mi libro Los falsos mitos de la alimentación explico esta y otras leyendas alimentarias.
La cerveza no puede ser buena para hidratarnos porque el alcohol tiene un efecto diurético que conlleva una alta deshidratación. Por idéntica razón, la cerveza tampoco ayuda a que el organismo se recupere después de un deporte intenso. Al menos, la convencional. Una sin alcohol sí podría tener un mayor potencial de hidratación, aunque lo más efectivo es el agua.

Sin embargo, la cantidad diaria recomendada que una persona sana no embarazada debe consumir de ácido fólico es de 200 µg, mientras que la cerveza contiene unos 30 µg/L. Una caña de 200 mL aportará 6 µg de ácido fólico, un 3% del total necesario diariamente. ¿Está entonces justificada dicha fama? Parece evidente que no. Sería mucho más recomendable tomar vegetales y frutas que, en conjunto, sí ofrecerán un aporte significativo.

Publicar un comentario

0 Comentarios